Real Decreto-Ley 1/2017, de 20 de enero, de medidas urgentes de protección de consumidores en materia de cláusulas suelo.

El BOE de hoy, 21 de enero, publica el Real Decreto-Ley 1/2017, de 20 de enero, de medidas urgentes de protección de consumidores en materia de cláusulas suelo.

El RDL entra en vigor hoy, día de su publicación en el BOE. Los Bancos disponen pues de un mes desde hoy, es decir hasta el 21 de febrero, para implantar sus sistemas de reclamaciones.

Se introducen alguna pequeñas correcciones respecto al último Borrador conocido, entre las que destaca la regulación del régimen de imposición de las costas procesales, más estricto que el ordinario de la LEC con el claro propósito de desjudicializar los conflictos, tanto por la vía del pacto previo que los evite, como penalizando la oposición de las entidades incluso en caso de estimación parcial de la demanda.

El RDL sigue sin dar respuesta satisfactoria a la situación de los consumidores con hipotecas ya canceladas ni a la de los que ya hubieran interpuesto demandas judiciales con anterioridad.

 

RDL Cláusulas suelo

Y, ahora, a recuperar también los gastos de la hipoteca

En los últimos años, y, muy especialmente desde que en 2013 se tuvo que modificar la Ley de Enjuiciamiento Civil en méritos de una Sentencia europea, el tema de las cláusulas abusivas de los contratos bancarios ha permanecido constantemente en el top de la actualidad jurídica, económica y social.

He perdido ya la cuenta de las conferencias y ponencias  impartidas o intervenciones en Mesas Redondas sobre la cuestión: acciones preferentes, conversiones, cláusulas suelo, de vencimiento anticipado, intereses abusivos, cesión de créditos, titulaciones hipotecarias, retroactividad, gastos de constitución,  comisiones, etc.

Así las cosas, en una primera aproximación,  las esperadas últimas sentencias sobre retroactividad ilimitada de la nulidad de las cláusulas suelo y sobre abusividad de cargar al consumidor todos los gastos de constitución de la hipoteca (Notario, Registro, Gestor, tributos, etc.) no parecen ser pues sino más de lo mismo, lluvia sobre mojado. Pero a mi juicio, hay una diferencia sustancial.

Hasta ahora, y salvo en el caso de las denominadas acciones preferentes, la invocación de las cláusulas abusivas se ha efectuado mayoritariamente por vía de excepción u oposición. El consumidor demandado por impago invocaba la nulidad de las cláusulas abusivas para oponerse a una ejecución iniciada por el Banco.

Sí ha habido aluvión de demandas de preferentistas, pero estadísticamente el fenómeno afectó a un porcentaje relativamente bajo de ciudadanos. Por decirlo más gráficamente, preferentistas había pocos, mientras que los deudores hipotecarios son mayoría.

Y, en materia hipotecaria, al margen de las importantes demandas colectivas promovidas por Asociaciones de Consumidores, han sido pocos los  deudores hipotecarios que se hayan decidido a demandar a su banco para que les modificara las condiciones de la hipoteca.

Normalmente, la escasa cantidad a recuperar no compensaba el coste, riesgo y desgaste de interponer una demanda judicial. Y, así, la mayoría de deudores hipotecarios, por ahorrarse problemas, aceptaron los pactos compensatorios más o menos generosos propuestos por los bancos.

Como decía, la situación hoy ha cambiado radicalmente. La posibilidad de recuperar todo lo pagado de más por la cláusula suelo desde el principio de su aplicación puede suponer una cantidad importante. Dependerá obviamente del importe pendiente de amortizar y del interés y suelo en su día pactados, pero en mi experiencia reciente, de hipotecas comunes, las cantidades a reclamar han oscilado entre los 3.000 y los 15.000 euros. Ninguna tontería.

Y a ello hemos de sumar las cantidades indebidamente pagadas en el momento de formalizar la hipoteca que, dependiendo también de nominal y entidad, suelen oscilar entre los 2.000 y los 5.000 euros.

Estos últimos días se han conocido algunas sentencias que condenan al banco a devolver tales cantidades. No es ninguna novedad, pues la Sentencia del Tribunal Supremo de 23 de diciembre de 2015 ya señaló ese camino, pero la concurrencia de noticias sobre el particular unida al fuerte impacto de la también esperada reciente sentencia del TJUE sobre la ilimitada retroactividad de la nulidad de las cláusulas suelas hacen presagiar una avalancha de futuras reclamaciones judiciales individuales.

Consciente de ello, el Gobierno intenta promover mecanismos de solución extrajudicial, pero los bancos ya han dejado suficientemente claro que no están por la labor. Prefieren esperar el degoteo de reclamaciones individuales que afrontar de golpe enormes provisiones en sus balances.

Veremos cómo evoluciona el tema, pero teniendo en cuenta que reclamar judicialmente ya es hoy rentable (si Usted tiene una hipoteca, probablemente pueda reclamar algunos miles de euros a su Banco), todo hace presagiar una avalancha de demandas.