Sentencia condenatoria contra Messi

Hoy se ha conocido la Sentencia condenatoria contra Lionel Andrés Messi Cuccittini y su padre Jorge Horacio Messi Pérez, sobre la que cabe hacer algunas reflexiones de urgencia:

En primer lugar, cabe destacar que aunque sólo acusaba la Abogacía del Estado en representación de la Agencia Tributaria, personada como acusación particular, y no la acusación pública sostenida por la Fiscalía (que, recordemos, no acusaba al jugador sino, sólo, a su padre), la Sala sentenciadora acoge las tesis acusatorias de la Agencia Tributaria, condenando tanto al obligado tributario (el jugador), como a su padre, en concepto éste de cooperador necesario.

La dureza de la sentencia reproduce una vez más el debate sobre el a mi juicio injustificado tratamiento excesivamente represivo de las infracciones tributarias. Como ya he expresado en múltiples ocasiones, la última ratio que el proceso penal supone sólo debería ser de aplicación en los supuestos de dolosa ocultación tributaria al fisco. Cuando lo que se debate es una diferente interpretación de las normas tributarias, por grosera que ésta sea, entendemos que el tema debería siempre residencia se en sede contencioso administrativa.

Segunda reflexión, a la vista de la sentencia y en particular de los diversos reproches hacia la defensa que contiene, parece que la estrategia defensiva no ha sido la más adecuada. Especialmente llamativos son los reproches relativos a la denuncia de dilaciones indebidas, así como el referido a la falta de autenticidad de la firma del jugador en alguno de los documentos de relevancia en la causa, debates ambos introducidos en el plenario.

Sorprende igualmente la dureza con la que la sala califica los esfuerzos de la defensa por probar el desconocimiento de la familia Messi respecto de la legislación tributaria aplicable. La Sala aplica los principios de indiferencia o ignorancia deliberada para concluir que ese desconocimiento, se dice buscado de propósito, no exime de las responsabilidades imputadas. Sorprende al respecto que uno de los argumentos utilizados por la Sala se base en el hecho de que el jugador ratificó en presencia notarial un previo documento privado (un contrato firmado con Adidas) manifestando, como es habitual cláusula de estilo en este tipo de documentos, que conocía íntegramente el contenido del documento ratificado. La Sala considera esta afirmación ante Notario especialmente reveladora del conocimiento de los hechos por parte del jugador !!

La Sala reprocha igualmente al perito de la defensa no haber sido más contundente en rebatir los argumentos de los peritos de la Agencia Tributaria. Ya he criticado en otras ocasiones que pueda darse la condición de perito (que por definición requiere imparcialidad) a quien está funcionalmente vinculado con una de las partes acusadoras, con el agravante de que dichos peritos, dada su condición de funcionarios públicos, suelen gozar de mucha mayor credibilidad por parte de los tribunales.

Por último, no deja de ser asimismo sorprendente que la Sala utilice como argumento incriminatorio el hecho de que la defensa hubiera afirmado en sus conclusiones que ingresaría las cuotas reclamadas con independencia del resultado del proceso penal.

Todos dicho reproches resultan especialmente duros, especialmente si tenemos en cuenta que la defensa del jugador en el plenario ha sido ejercida por un conocido Magistrado del Tribunal Supremo, hoy ya jubilado. Se evidencia además que el cambio de defensa a medio proceso no suele resultar casi nunca una decisión acertada.

Como sea que el jugador ya había ingresado las cuotas defraudadas, la Sala aplica la atenuante muy cualificada de reparación del daño rebajando en dos grados la pena, que ello no obstante no aplica en su grado mínimo y condena tanto el jugador como a su padre esté en concepto de cooperador necesario (y no de inductor como pedía la Fiscalía) a la pena de siete meses de prisión por cada uno de los delitos tributarios (años 2007, 2008 y 2009).

 

Acompaño copia de la sentencia.